Miraba hacia la calle en un día lluvioso, gris y triste. Hacía horas que había dejado de escuchar el ruido de las gotas sobre el cristal de la ventana. La chica de la ventana observaba sin prestar atención la gente de la calle. El mundo seguía girando sin su ayuda. La chica del espejo miraba a los ojos de la chica de la ventana, tan tristes y tan solos.
En la plaza un joven levantó la vista y se quedó absorto en la mirada de la chica de la ventana. Quiso hacerla suya para quitarle la tristeza como si fuera ropa, y quitarle la ropa para hacerla suya. En unos instantes la imaginó, la besó y la amó. Pero siguió su camino. En unos instantes la olvidó y se marchó tal y como había aparecido.
texto de Isthar Piñol, por aquí se va a su blog
ilustrado por mi

Etiquetas: ilustración, ilustration, la chica de la ventana, microcuento
13 febrero, 2009 a las 12:38 am |
Bones!! No me la imaginava així, però m’ha agradat molt!! Tu has plasmat l’altre perspectiva del relat. Els paraigües que rodegen al noi, tots ben perfilats, estàn molt bé! I la gent anònima, ombres sota la pluja… La casa, com una torre alta, única, sense res més al voltant…
Felicitats!